Rayos UVA, UVB y UVC: ¿Qué sabes de ellos?

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¡Buenas!

Todos hemos oído hablar de los famosos rayos UVA y de sus múltiples "variantes": UVB,UVC...


Pero precisamente por este constante bombardeo y las siglas tan parecidas, solemos liarnos y acabar con dudas e ideas erróneas. Con el fin de dispersar estas incógnitas y tener una idea muy clara, os traigo un pequeño resumen sobre que son estos rayos, y en que se diferencian.


Conozcamos a nuestra estrella: el sol

El sol emite radiaciones electromagnéticas, que clasificamos según su longitud de onda:
  • Radiación ultravioleta (UV): Los UV van desde los 290 nanómetros hasta los 400 nanómetros. Se divide en tres segmentos diferentes: UVA, UVB y UVC.
  • Radiación visible: Ocupando la franja intermedia, encontramos el espectro de luz visible para el ojo humano, cuya longitud de onda de es de 400nm a 700nm.
  • Radiación infrarroja: Nos aporta información térmica, y su longitud de onda se extiende a partir de los 700nm.


Cuanto más corta es la onda, más intensa es esta (más energia tiene). Este dato nos ayuda a entender la forma de actuar de las distintas radiaciones, y comprender su nivel de "peligrosidad".

A continuación, desgranaré la radiación ultravioleta, que es la que nos interesa por el tema del bronceado.


Rayos UVA: con A de "arrugas" o de "alergia"

La radiación UVA, con una longitud de onda de entre 320 nm y 400 nm, constituye el 95% de la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre y por tanto a nuestra piel.

Son capaces de atravesar la capa externa de la piel (la dermis) llegando así a las capas más profundas donde generan radicales libres que provocan la mayor parte de alteraciones celulares.


Broncean la piel rápidamente, pero este efecto es poco duradero. No llegan a provocar quemadura, y esto es lo que los hace más peligrosos, pues al no dañar de manera inmediata, muchas personas no se protegen de ellos, por lo que dejan que la piel siga absorbiendo estos rayos.


Rayos UVB: con B de "bronceado"

El 5% de la radiación ultravioleta restante que llega a la Tierra está formada por rayos UVB, con una longitud de onda entre 280 nm y 320 nm.

Actúan en la capa superior de la piel, la dermis, y a ellos le debemos esa sensación de calorcillo que sentimos cuando nos exponemos al sol.


Esta radiación es la verdadera responsable del bronceado (y de las quemaduras ), además de ser indispensable para la síntesis de vitamina D.


Rayos UVC

Su longitud de onda oscila entre los 200 y 280 nm. Estos rayos son absorbidos por la capa de ozono antes de llegar a la tierra.



Conclusión
Como habéis podido observar, aunque las siglas son parecidas designan conceptos diferentes, y conocer como actúan nos permite entender las consecuencias de abusar de ellos y el mecanismo por el cual nos ponemos morenos. Por cierto, tengo previsto hacer entradas sobre estos últimos dos temas, así que estad atentos.

A modo de resumen, podríamos decir que los UVA penetran profundamente, dañan las células y apenas nos broncean. Por otra parte, los rayos UVB solo tocan la capa superficial, bronceándola y pudiendo llegar a quemarla. Los UVC no llegan a tocarnos, por lo que no hay que preocuparse.


Aunque con esta afirmación podríamos dictaminar que los UVA son los "malos" (por todos los efectos negativos que produce), y los UVB los "buenos" (porque nos broncean), pero la realidad es que tanto unos como otros causan problemas a nivel cutáneo y celular, bien sea por separado o juntos.


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Gracias por leerme ~


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